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Vivi, una MVP con raíces haitianas y estudiante de Medicina

Vivi Pierre-Louise fue la gran protagonista de la victoria que el IDK Gipuzkoa consiguió el sábado ante el Nissan Al-Qázeres Extremadura. Su actuación -saldada con 30 puntos (13/19 en tiros de dos y 4/5 en tiros libres), 11 rebotes, 2 asistencias, 3 faltas recibidas y un tapón decisivo en el último minuto- además de ser decisiva para ganar, le sirvió para convertirse en la MVP (mejor jugadora) de la quinta jornada de la Liga Dia con 35 de valoración en 29 minutos.

Vivi reconoce que se sintió “on fire” en la cancha extremeña: “Fue uno de esos días en los que entra todo, necesitas algo de suerte también, pero mis compañeras me pusieron balones en el sitio adecuado”. La pívot estadounidense, de 23 años y 194 centímetros de altura, da más valor al triunfo que a su reconocimiento personal: “Estoy contenta por haber ganado, no me importa tanto mi actuación sino ganar, porque veníamos de una derrota. Fue un partido duro porque ellas tenían un equipo con mucho talento. Intento dar al equipo lo que necesite, ya sea rebote o puntos. También sé que tengo que pasar a mis compañeras cuando me están defendiendo y no puedo encontrar mi posición”. El IDK Gipuzkoa fue casi siempre por detrás en el marcador y remontó en la recta final del partido. “Estábamos convencidas de que podíamos ganar y seguimos peleando”, dice Vivi.

La pívot, novata en Europa, apenas tuvo protagonismo en las primeras tres jornadas, pero en la cuarta ante el Valencia ya dio muestras de su potencial y este pasado sábado en Cáceres firmó una enorme actuación que le valió el citado
MVP: “La Liga Dia es una gran competición, así que es una gran oportunidad para mi estar aquí. Los primeros partidos se me hicieron difíciles, los equipos jugaban rápido, las pivots eran pequeñas y corrían mucho. Sabía que iba a tener
mi oportunidad”.

Pero Vivi, de padres haitianos, quiere ser mucho más que una jugadora de baloncesto. Nació en Estados Unidos, vivió en Haití desde los seis meses hasta los cuatro años y con esa edad fue a Florida. Sus inicios en el baloncesto fueron muy tardíos: “No empecé a jugar hasta los catorce años porque estaba centrada en estudiar. Jugué en el instituto y me ofrecieron sitio en varias universidades. Me decidí por la de Oklahoma”. Allí compaginó el basket con los estudios: “Siempre he querido ser médico, estos últimos años he estudiado pre-med (premedicina, un curso de preparación habitual en Estados Unidos para acceder luego a una
Escuela de Medicina) y ahora estoy estudiando un máster a distancia para saber gestionar un hospital, qué necesito para abrirlo y ponerlo en marcha”.

La jugadora del IDK Gipuzkoa tiene claro su objetivo en la vida: “Tengo mi padre y parte de mi familia viviendo en Haití. Me gustaría abrir un hospital allí, influir de forma positiva, hacer de Haití un lugar mejor. Es lo que quiero hacer. Quiero ayudar a la gente de allí, es un país muy pobre que no tiene muchos recursos para la salud. Ocurrió el terremoto de 2010, luego huracanes… no se recupera nunca”.

Cuando acabe el máster que está cursando ahora, el año que viene estudiará Medicina. “Intentaré compaginarlo con seguir jugando a baloncesto en Europa”. El esfuerzo de compaginar deporte y unos estudios tan exigentes es considerable: “Estudio mucho. Durante el día, cuando no entrenamos, estoy estudiando. Y, por el cambio horario, a la noche tengo las clases online. Me suelo acostar tarde, igual a las dos o tres de la mañana. Estoy un poco cansada, pero va a merecer la pena”.

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